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La importancia de las cejas

Los egipcios se las rasuraban para luego dibujarlas, las musas de la era dorada de Hollywood hicieron de ellas un arma de seducción, los años ochenta trajeron cejas gruesas y pobladas… Sea cual sea la tendencia del momento, lo cierto es que las cejas, a menudo olvidadas, son el auténtico marco de tu rostro y las principales responsables de tu expresión. Te damos algunas claves para cuidarlas y mantenerlas en perfecto estado.
¿Quién no recuerda las pobladas cejas de una precoz Brooke Shields en “El lago azul”, las arqueadas e inquisitivas de Marlene Dietrich, las finísimas cejas de Greta Garbo…? Ahora, imagínalas con otro tipo de ceño. No serían ellas, ¿verdad?

Aunque suene exagerado, unas cejas mal depiladas ya sea por su forma, por exceso o por defecto, pueden arruinar hasta el “look” más cuidado. No se trata sólo de mantener a raya esos recalcitrantes pelitos del entrecejo, sino de saber cuál es la forma más adecuada para tu rostro.

Como sabemos, es fácil dejarse arrastrar por las tendencias. Pero cuidado, porque las tendencias van y vienen, pero en algunas zonas del arco ciliar y, en especial con la edad, el vello comienza a escasear e incluso deja de crecer.
Por este motivo, lo recomendable es optar por unas cejas con un estilo natural y no dejarnos llevar por la emoción de las pinzas y depilarlas en exceso. ¡Ojo! Un estilo natural no significa vía libre para dejar crecer una maraña capilar sobre tus ojos…

NATURALIDAD

¿Qué es la naturalidad en lo que a cejas se refiere? Pues, en líneas generales, sería un término medio, tanto si hablamos de espesor como del arco que dibujan. Una ceja cuidada y ligeramente arqueada confiere, dicen los expertos, un aspecto más joven al rostro, y sólo serían necesarios retoques más acentuados si se pretende corregir o equilibrar el óvalo facial o alguna facción concreta.

Repasemos ahora algunas reglas básicas que los profesionales de la estética sostienen sobre la forma de las cejas: deben comenzar a la altura del extremo interno de los ojos, más o menos sobre el lagrimal.
El punto adecuado en el que la ceja debe arquearse se sitúa a la altura del borde externo del iris ocular cuando éste se encuentra mirando al frente.
Para situar el final de la ceja en el lugar correcto, coloca un lapicero de forma trasversal desde la comisura de tus labios al rabillo del ojo. La ceja debería acabar donde se encuentra la parte interna del lapicero.

Quizá por escrito suena complicado, pero si te pones ante el espejo verás que es sencillo.

Lo recomendable si has descuidado tus cejas durante años, o si tienes dudas sobre la forma y dimensiones más adecuadas para tu rostro, es acudir a un profesional estético. A no ser que tengas mucha práctica, no te aconsejamos que te dés a un frenesí depilatorio con las pinzas ni que las depiles con cera por tu cuenta.

Seguro que tu esteticién podrá aconsejarte y “limpiar” la zona ciliar de vello sobrante hasta lograr la forma idónea. Después, te será más fácil hacer tú misma el mantenimiento, e ir depilando todo el pelo que crezca “fuera” de tu nueva ceja. Para ello, lo mejor es que inviertas en unas buenas pinzas de depilar y un espejo de varios aumentos. Las pinzas Tweezerman son las reinas del mercado, con justa fama por su calidad y precisión, aunque hay marcas a montones.

Una precisión: nunca uses las pinzas para depilar la parte superior de las cejas. Es mejor que esa zona sea “limpiada” con cera por tu esteticién.

CEJAS DE DISEÑO

Si quieres ir más allá, existe una glamurosa opción importada de Hollywood y sin el que muchas celebridades no pueden vivir: el diseño de cejas. Mediante este servicio, con el que cuentan los centros estéticos de alto nivel, un profesional estudiará y medirá tus rasgos hasta dar con la forma más adecuada. E incluso con el color, ya que es importante que exista un equilibrio entre el tono de las cejas y los de la piel y el cabello.

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Algunos ejemplos: si te has teñido de rubia platino y luces unas cejas negras como el carbón, es bastante probable que tu aspecto se dé un aire a Madonna en los ochenta, mientras que unas cejas excesivamente claras en una piel también muy clara pueden otorgarte una expresión cuanto menos extraña, desvaída.

La regla general es que para que su color sea equilibrado, las cejas deben ser como máximo dos tonos más oscuras que el cabello. Eso sí, ni se te ocurra tratar de decolorar o teñir las cejas por tu cuenta en casa. Los tintes para cabello no son aptos para este uso, y corres el riesgo de organizar un auténtico desastre, por no hablar de la posibilidad de que tus ojos resulten dañados en el intento.

También puede ocurrir que hace años siguieras a rajatabla la moda de las cejas minimalistas y ahora tengas antiestéticas calvas sobre tus ojos. Tranquila, hay algunas soluciones, desde los lápices de cejas hasta el tatuado permanente.

La mayoría de las firmas cosméticas tienen en el mercado un amplio arsenal de maquillaje para tus cejas, desde cepillos a estuches compactos con todo lo necesario para lograr la perfección en forma de ceja.
Como equipo básico te recomendamos un cepillo y un lápiz corrector del tono exacto de tu ceja para disimular huecos y lograr una forma más definida. Este efecto también se puede lograr con maquillajes en polvo específicos para la zona, pero es mejor que practiques antes con el lápiz.

Recuerda que las cejas también necesitan -¡y merecen!- ser peinadas. Lo correcto es cepillarlas hacia arriba y hacia afuera. Si tienes algún pelito rebelde, puedes domarlo aplicando una minúscula cantidad de vaselina o cualquier bálsamo labial incoloro. Otro truco es nutrirlas con un poco de aceite de oliva, si bien en el mercado existen bálsamos específicos para las cejas.

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